
La propuesta para el Nuevo Museo de Santiago (NUMU) aborda la incorporación de un equipamiento cultural de 7.500 m² en el Parque Bicentenario de Vitacura, una de las principales áreas verdes de escala metropolitana. Su emplazamiento en un espacio público plantea el desafío de compatibilizar el nuevo programa con el uso existente del parque, aportando infraestructura y espacios accesibles que complementen su funcionamiento.
La ubicación seleccionada corresponde a un sector actualmente menos consolidado del parque, próximo a importantes vías urbanas y a la futura extensión de la red de Metro. Esta condición permite que el proyecto contribuya a reforzar uno de los accesos al parque y a establecer un nuevo punto de referencia dentro de su recorrido.
La propuesta se estructura a partir de tres operaciones principales. La primera consiste en trasladar a la cubierta la superficie de área verde ocupada por el edificio, generando un mirador público de libre acceso bajo el cual se desarrolla el museo. La cubierta se inclina hacia distintos puntos de referencia del entorno, incorporando vistas al Cerro San Luis, Cerro San Cristóbal y río Mapocho.
La segunda operación corresponde a la construcción de una estructura modular de madera laminada que organiza el conjunto y alberga el programa. La retícula estructural permite una relación permeable con el parque y otorga flexibilidad para la disposición de los distintos recintos.
La tercera operación es la incorporación de un sistema de pasarelas y senderos públicos ubicados entre el museo y la estructura portante. Este recorrido conecta el Paseo de los Plátanos, el parque y el mirador superior, integrando el edificio a los flujos peatonales existentes y generando nuevas relaciones visuales con el paisaje.
El museo se organiza en torno a un foyer central que distribuye las salas de exposición, optimizando las circulaciones. La configuración modular permite unir o subdividir los recintos según los requerimientos de cada muestra, incluyendo espacios capaces de albergar exposiciones de gran formato.
Los programas complementarios —biblioteca, auditorio, salas de clases, cafetería, restaurante y mirador— se disponen de manera que puedan operar independientemente del museo, ampliando las posibilidades de uso del conjunto y fortaleciendo su vínculo con el espacio público y la actividad cotidiana del parque.