
A mediados de 2015 se nos acercó una persona que tenía un gran terreno en la zona costera de Maitencillo, ubicada en la Quinta región. Se trataba de un sitio de más de ocho hectáreas en el que ella tenía emplazada una casa, pero que quería estudiar la posibilidad de desarrollar una urbanización que debía tener como principio un bajo impacto en el paisaje ya que se trataba de un lugar con bastante vegetación, particularmente bosques de eucaliptus y pinos bastante consolidados. Es así como en conjunto y en un cuidadoso trabajo de levantamiento de las especies existentes fuimos trazando una urbanización cuyas circulaciones se iban emplazando en los claros que se formaban entre dichas masas arbóreas, de modo de evitar botar árboles. De esta forma logramos una urbanización con sesenta lotes para auto construcción con calles de tierra apisonada, puesto que, para minimizar el impacto, quisimos evitar las superficies pavimentadas. Diseñamos además un sistema de senderos que se entrelazan al circuito de calles y generan lugares de esparcimiento con un mobiliario y equipamiento (luminaria, casetas de control, etc.) diseñado con piezas de madera de modo de diferenciarnos abiertamente con los desarrollos aledaños que a nuestro juicio imponían una estética demasiado urbana, negando los atributos locales. Es así como el proyecto logró poner en valor los principales atributos paisajísticos que tenía el terreno, resaltándolos a través de una intervención cuidadosa y sensible con el entorno.






