
El Edificio Pascual Baburizza se emplaza en una zona residencial de la comuna de Ñuñoa en un terreno rectangular cuyas proporciones nos hicieron debatir dos opciones de emplazamiento. La primera, con un edificio en forma de “H” que permitiría distanciar algunas fachadas en mayor medida agrandando patio privados y minimizando así las circulaciones interiores. La segunda alternativa, que fue la que nos pareció más interesante, fue concebir un edificio en forma de “O” que permitiría un gran espacio central, trasladando las fachadas a los distanciamientos mínimos permitidos en los bordes del terreno liberando así el espacio central. De esta manera, en una estrategia poco habitual en los desarrollos inmobiliarios, optamos por la segunda alternativa, distribuyendo todo el edificio en torno a dos grandes atrios centrales con cinco pisos de altura libre. Uno de ellos tiene un jardín interior mientras que el segundo lo concebimos como un lounge con sillones y muebles capaces de albergar desde reuniones casuales hasta una conversación entre vecinos, ambos espacios iluminados cenitalmente a través de una gran cubierta acristalada que baña los pasillos de todos los pisos con luz natural, tamizada por un sistema de celosías que además permite una mejor acústica minimizando la reverberación.










